Vinieron, todos ellos, de la vieja Italia
que por tantos años castigò la guerra,
y con la fe encendida y el sol en la mirada
condujeron sus pasos a la nueva tierra.
Trajeron consigo signos de nostagias,
tibias esperanzas de una vida distinta
y buscando un futuro de fértiles suelos
marcaron las huellas que la historia registra.
Pelearon al indio, trazaron caminos...
labraron los campos con admirable ternura,
al amparo eterno de un màgico encanto
se fueron curando sus lastimaduras
y entre la bonanza de esta Patria grande
y el noble trabajo bajo el sol ardiente.
Dominando el llanto por la lejanìa
contemplaron el fruto de su propia simiente.
(Maria Teresa)