El Ferrocarril - Ley General de Ferrocarriles


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Cuando a mediados del siglo XIX se inició la construcción de la red ferroviaria en España, el atraso de los sistemas de transporte era notable con relación a otros países del continente.

España contaba con menos de 10.000 kilómetros de carreteras y caminos y una densidad inferior a 20 kilómetros por cada 1.000 kilómetros cuadrados de su territorio.

El primer trazado español fue inaugurado en 1848 para unir Barcelona con Mataró. La construcción de una red amplia tuvo que esperar a la Ley General de Ferrocarriles de junio de 1855. Durante el decenio siguiente a su aprobación se produjo una expansión espectacular del número de kilómetros puestos en servicio. Su entrada en vigor supuso una gran movilización de capitales en la cual intervinieron los financieros extranjeros.

Algunos aspectos de la Ley de 1855 condicionaron la historia económica messenger 7.5 de los 100 años siguientes: en ella quedó consolidada la estructura radial de la red ferroviaria española y el ancho entre carriles.

La aparición del ferrocarril durante el primer tercio del siglo XIX supuso un drástico cambio en las condiciones de traslado de mercancías y personas. Redujo los costes y aumentó las posibilidades de desplazamiento, por lo cual contribuyó decisivamente a la articulación del mercado interior. En el caso español, la alternativa no parece haberse planteado entre ferrocarriles e industria, sino entre un sistema ferroviario y otro sistema ferroviario. La red en su segunda fase se construyó deprisa y sin pensarlo mucho.

El modelo ferroviario aplicado en España, traído de fuera, hubo de mostrarse como inadecuado a las necesidades indígenas. Por un lado, la filosofía que le inspiró exigía unos niveles de producción y un grado de división del trabajo.

El ferrocarril se hizo esperar, pero su llegada a España no defraudó porque no tenía competidores. El Estado veía en la construcción del ferrocarril una fuente de ingresos cooking with meg internet news blog music blog news tech reviews for you artists blog my puppy diary mobiles review blog for games art vivre child thing melody feel hotel thin earth areas movies critique big advices económicos, ya que al colocar sus capitales en España, hicieran posible la llegada de una tecnología que entró al servicio de los españoles y no al servicio de sus propios intereses, ya que los clientes principales del ferrocarril fueron los usuarios del ferrocarril.

Y, ¿por qué se tardó tanto en construir el ferrocarril en un país que tanto lo necesitaba?

La respuesta viene dada por los progresistas. Cuando los progresistas obtuvieron el poder, las cosas cambiaron. Los progresistas eran un partido a favor del desarrollo económico y de la importación del capital. Éstos consideraban que el ferrocarril era una parte esencial en la modernización de la economía española y para lograr la construcción de la red estaban dispuestos a volcar todos los recursos necesarios, nacionales o importados.

A la velocidad de la construcción se sacrificaron muchas cosas y cuando las grandes líneas troncales empezaron a estar terminadas a partir de 1864 se comprobó que las expectativas de beneficios de la explotación quedaban defraudadas: los ingresos no bastaban ni para cubrir los gastos, y menos aún para restituir los capitales invertidos.

A pesar de ser uno de los grandes inventos técnicos de siglo XIX, el ferrocarril no consiguió convertirse en la panacea capaz de eliminar los obstáculos que se interponían ante la modernización de la economía española, aunque de no haber contado con el ferrocarril su atraso habría sido mayor.